JUEGAN CON EL ALMA PARA EL “TEAM PAPÁ”

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AYM Sports, BSN, basquetbol, 16 Junio del 2017.- Si hay algo que une a Carlos Arroyo, Elías “Larry” Ayuso y Filiberto Rivera, además de los Cariduros de Fajardo del Baloncesto Superior Nacional (BSN), es que los tres juegan para el “Team Papá” y dan más del 100 por ciento en el rol que consideran es el más importante de sus vidas: la paternidad.

Por eso no es extraño darse la vuelta por el Coliseo Tomás Dones en un día de práctica del equipo y ver el Mini Cariduros Summer Camp en plena acción en el tabloncillo, ya que los retoños de estos jugadores  no les pierden ni pie ni pisada a los ídolos de sus vidas.

El “Team Arroyo”

A Carlos Arroyo se le ilumina el semblante al hablar de sus tres hijos Gabriella de 11 años, Daniella de 6 y Carlos Adrián Jr. de 4.  Con total madurez, Arroyo ha asumido el rol de padre y se disfruta ver a sus hijos junto a él, sobre todo ahora en verano que llegaron desde Miami a pasar tiempo con papá.

“Obviamente es difícil (la paternidad) porque es algo bonito y, a la misma vez es una responsabilidad bien grande. Hay que entender que la vida de un ser humano está en tus manos, sus sueños son tus sueños y pensar que tomas responsabilidad de la vida y sueños de otro ser humano es algo que me hace ser más responsable aún”, confesó el canastero.

En ese rol de padre, Arroyo siente que es bastante estricto, pero solo con el propósito de ayudarlos a enfrentar la vida utilizando los valores que les ha inculcado.

“Siento que soy bien estricto con ellos, trato de ser bien fuerte porque la vida no es fácil. Trato de implementar en mi diario vivir una vida de disciplina, enseñarles que sean agradecidos y que entiendan que son afortunados. Que se valoren como hermanos, que se quieran y se respeten. Eso para mí es bien importante porque el día en que su mamá y yo no estemos, pues estarán solo ellos”, expresó Arroyo.

El orgulloso padre asegura tener tres grandes tesoros en su equipo. “Gabriella es mi ángel.  Ella es bien inteligente, disciplinada, paciente, responsable y muy observadora. Es un alma cariñosa y dulce. Es muy considerada, pues pone a todo el mundo antes que a ella misma. Nos ayuda mucho y es la que balancea la familia. Acaba de cumplir 11 años y estamos bien orgullosos porque entro a ‘middle school’ (intermedia) e hizo el Cuadro de Honor.  Esa es la atleta de la casa, juega voleibol y ganó el premio de “Atleta del año”, dijo Arroyo con el pecho infla’o.

Su segunda hija Daniella, dice que es la más apegada a él.  “Daniella es introvertida, pero es la más curiosa y es la más que pregunta. Es la menos observadora, pero es bien cariñosa y es la más apegada a mí”, confirmó culeco el padre. Para muestra del apego entre padre e hija, solo basta con ver cómo su princesa le llama en alguno que otro “time out” y este la escucha entre la multitud de fanáticos y, olvidando la tensión de juego por un segundo, le lanza un beso.

No obstante, Arroyo nos confesó que el varoncito de la casa es propiedad de mamá. “Le decimos CJ, pero yo le digo que es mi favorito.  Es el nene de mamá, es más apegado a mi esposa.  Él está en su mundo, le encantan los Transformers y los carritos, pero si lo pones en una cancha también le gusta el baloncesto. Es bien cariñoso y amable. Le gusta  compartir con otros niños”, explicó.

En cuanto sus temores como padre, Arroyo entiende que la mejor herramienta para combatir cualquier preocupación es una buena crianza y una relación abierta entre padre e hijos. “Uno cría a sus hijos de la mejor manera posible para no tener que tener esos temores.  El mantener una relación abierta con un hijo es lo más importante. En el caso de Gabriella, que es la que está adentrándose a la adolescencia, y que está conociendo las redes sociales, es la menos que me preocupa porque está consciente de todo, entiende que hay que mantener un respeto y sabe diferenciar lo bueno de lo malo. Ella es la primera que viene y nos hace preguntas a nosotros, especialmente a su mamá, quien siempre está con ella. Porque yo estoy acá (en Puerto Rico) o viajando”.

La responsabilidad de que esas tres vidas dependan de él es lo que mueve a Carlos Arroyo en cada paso que da en su rol como armador de su familia, aunque entiende que la Jugadora Más Valiosa del “Team Arroyo” es su esposa, Xiomara, quien está organizando tanto la ofensiva como la defensa de su trío en todo momento, aún cuando papá está en su Isla o al otro lado del mundo.

“Tengo que quitarme el sombrero ante Xiomara porque ella ha tenido que ser madre y padre por mucho tiempo. Es excelente madre, muy responsable y los pone a ellos antes que ella. La familia se trata de eso, de poner a tus hijos antes y esa es la meta de nosotros. Nuestro norte es que ellos puedan cumplir sus metas y sus sueños y nosotros estar detrás de ellos empujándolos”, confesó Arroyo, quien aunque estará en el tabloncillo el Día de los Padres, está feliz porque podrá compartir de cerca con sus hijos. “El que ellos estén aquí cerca de mí es lo máximo porque yo soy padre gracias a ellos. Pasarlo con ellos sería espectacular, una hora, media hora, diez minutos, lo que sea”, puntualizó.

El “Team Ayuso”

Para Elías Ayuso, la paternidad tiene doble significado, ya que además de ser su rol más importante en la vida, el jugador está viviendo con su adorado Saílh todo lo que no pudo vivir en su infancia. Así que cada momento se lo vive al máximo.

“Desde que soy papá cambiaron mis prioridades y toda mi vida. El ser padre para míi es una nueva experiencia todos los días. Estoy orgulloso de ser padre y  no lo cambiaría por nada. A su edad yo no tuve la oportunidad porque todo pasó tan rápido, hubo cambios en mi vida, mi papá falleciendo.  Así que tener la oportunidad de vivir esta experiencia con él a esta edad es algo bien especial para mí”, confesó Ayuso.

Desde hace cinco años, Ayuso confiesa haber montado la defensa y reconoce que deberá mantenerla cada vez más intensa debido a la responsabilidad que implica el tener una criatura.  “Ahora es que uno se da cuenta porqué los padres de uno son como son. Los hijos te roban el corazón.  Eso de estar relax se acabó. Uno siempre está pendiente que no le vaya a pasar nada. Ansioso y siempre en la defensa con ellos”, dijo.

No obstante, aunque se derrite por su colora’o, Ayuso confiesa que de vez en cuando tiene que hacerse el fuerte cuando de corregirlo se trata.  “Soy flexible y estricto a la misma vez. Hay momentos en que uno tiene que poner el pie fuerte pero, a la misma vez, lo dejo que sea él, que sea niño”, aseguró.

Según su padre, Saílh es un niño extrovertido solo cuando está en casa y con personas conocidas y no pierde la oportunidad para reconocer las hermosas cualidades que posee su primer retoño.   “Es un niño tímido cuando hay mucho público, pero en casa es el Tazmania porque se lleva enredada toda la casa y no se queda quieto desde que se levanta hasta que se acuesta.  Es un niño bien amoroso, tiene un gran corazón y es bien dulce pero, a la misma vez, es tan ‘red’ como su pelo”, comentó su padre y detrás soltó varias carcajadas.

Aunque Saílh a sus cinco añitos es toda una figura pública y su madre, Angelique Burgos, suele mostrar videos en sus redes sociales donde se le ve muy cómodo frente a la cámara, el “Red” es tímido ante los desconocidos, razón por la que solo asentaba con la cabeza a nuestras preguntas y nos dejó  escuchar su voz al responder que disfruta “jugar baloncesto” con papá y que su equipo favorito es “Fajardo”.

Precisamente ese interés de Saílh por el baloncesto tiene a Ayuso tan sorprendido como emocionado, ya que acaba de descubrir esa pasión en su colora’o.

“Es un fiebrú del basket de la noche a la mañana, no sé de dónde salió (el interés) porque lo veía más enfocado en sus cosas.  Me gustaría que juegue baloncesto, pero no lo voy a obligar.  Lo voy a llevar a otros deportes para que luego pueda escoger y lo apoyaré en lo que él quiera ser. No hay presión de mi parte de que sea atleta o baloncelista”, comentó el orgulloso padre, quien asegura que su hijo “se parece mucho a mí en su físico. Hasta duerme igual que yo y esa frente que no la puedo negar”.

Ahora Larry se prepara para ser papá por segunda ocasión y, desde ya, está ansioso porque llegue a su vida su segundo varoncito.  “Yo quería un nene ¡Obligao!  (La preferencia) es por ese deseo de tener atletas en la casa. Saílh quería lo que fuera (niña o niño), solo quería tener su compañía. Estamos muy contentos.  Ahora a  dar el máximo por ellos. Voy a darle todo lo que ellos necesiten de un padre”, expresó emocionado el jugador.

Al preguntársele qué cualidad quisiera que sus hijos aprendieran de él, no titubeó para contestar “que sean reales con todo el mundo y que siempre confíen en decir lo que tienen en sus mentes. Que no tengan miedo en ser ellos mismos”, sostuvo Ayuso, quien espera pasar el Día de los Padres en familia.  “Somos bien sencillos, nos gusta estar en familia y compartir. Somos bien caseros. Nada fuera de lo ordinario”.

El “Team Rivera”

Filiberto Rivera lleva menos tiempo jugando para el “Team Pap?á” pero, sin duda alguna, la intensidad que ha tenido que ponerle a ese rol ha sido doble, ya que hace dos años y ocho meses se convirtió en padre de los gemelitos fraternos, Jayden Enrique y Ayden Enrique, quienes le han robado el corazón.

“Son una bendición y un orgullo. Desde que nacieron todo lo que hago es para ellos.  Al convertirme en padre todo cambió. Ahora tengo que ser más cuidadoso y responsable en todo lo que hago. Todo pasa a un segundo plano. De ser yo, paso a ser para ellos. Todo lo hago por ellos en todo el sentido de la palabra, tanto dentro como fuera de la cancha. Son las semillitas nuevas de casa”, comentó el orgulloso padre.

Al armador le sorprende lo diferente que son sus gemelos fraternos, aunque confiesa que se complementan muy bien a la hora de hacer sus travesuras.  “Son niños cariñosos, respetuosos, juguetones. Jayden es más cariñoso, siempre está contento y en eso se parece a su mamá.  Ayden es  más serio, en eso se parece a mí.  Es graciosa la diferencia entre ellos. Pero se llevan muy bien, si uno juega, el otro tiene que hacerlo, si uno no juega el otro tampoco. Las maldades también las hacen en conjunto y es una etapa bien graciosa. ¡Me la disfruto mucho!”, aseguró Rivera.

Una de las cosas que tiene bien lucío a Filiberto es que su par de varoncitos parecen haber heredado la vena deportiva, y no es para menos pues además de ver a papá en la cancha, su mamá Carla Cotto hacía taekwondo y ahora juega flag football. “Lo más que me gusta es que les encanta el deporte. Le gusta el baloncesto, la pelota, nos levantan con una bola en la mano así que eso es un indicio de que al menos le va a gustar algún deporte”.

Esas “semillitas”, a quienes vimos corriendo por toda la cancha con mucha energía, son las que mueven al canastero en la búsqueda de un porvenir para su familia. Precisamente ese aspecto de ser proveedor, estar siempre para sus hijos y ser un buen ejemplo, es lo que genera mayor responsabilidad en el canastero.

“Desde que me convertí en padre, en vez de pensar en una persona pienso en tres, incluyendo a mi esposa.  Le temo a no estar para ellos en los momentos en que me necesiten. Aunque quisiera que entendieran que hay ocasiones en las que no voy a estar, no solamente en lo económico, sino físicamente. Trabajo para ellos, lo he hecho en este tiempo y lo seguiré haciendo hasta que se me acabe el deporte, el trabajo y la vida”, afirmó.

Su mayor exigencia como padre y el valor que quisiera inculcarle a sus pequeñitos es que sobre cualquier cosa, sean buenas personas. “Me exijo ser una buena persona, es lo primordial y fue lo que mi mamá me enseñó.  Lo que le transmito a ellos  es que hay que ser buen padre, y como deportista que hay que ser disciplinado y que entiendan que en la vida no todo es fácil, que hay que trabajar las cosas para lograrlas.  Espero que mientras vayan creciendo, vayan entendiéndolo. Quiero que, sobre todo, siempre sean buenos seres humanos”, confesó Rivera, quien está feliz porque este será su segundo Día de los Padres junto a sus retoños, ya que el año pasado estaba en Europa jugando.

“Este año voy a estar con ellos gracias a Dios y eso me llena de alegría. Me llenaría más si tuviéramos juego porque así ellos me pueden ver haciendo mi trabajo”, concluyó el canastero, a quien su deseo le será cumplido porque los Cariduros recibirán la visita de los Capitanes de Arecibo el domingo 18, Día de los Padres.

 Escrito por Luis Modestti
AyM Sports

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Biografía del Autor

Ana González

Licenciada en Ciencias de la Comunicación y fanática del beisból y del futból americano; inquieta y creativa espera que su pluma agrade y encuentre mentes con quien compartir su afición.